Podría haber seguido así, en esa postura incómoda. Por poder, podría esperar una eternidad. El resto de la gente iba, venía, salía, comía. Pero él no. Sentado frente a una planta cuya vida era casi tan emocionante como la suya espera formal y educadamente su turno. Afuera, el ruido de la gente hablando muy alto; quejas, lamentos y alguna risa. Trajín de movimiento.
Pero eso no era para él.
Si hablamos de poder, podría aguantar el tedio de la espera un día tras otro, y tras otro, y tras otro. Así hasta el infinito.Si hablamos de querer, la historia cambiará.
Pero sus quereres nunca fueron sus poderes. Acostumbrado a soportar el peso de egos mucho más fulgurantes que el suyo siempre acababa en segundo, tercer o cuarto plano. Manipulador en la sombra, era llamado; pero ¿acaso tenía otra opción?
Aquel día se dispuso a cambiar su historia; cuando salió de casa esa mañana en el bolsillo del abrigo guardó un bote de spray y unas tijeras. Y se montó en el ascensor decidido a que ese día todo cambiara por fín.
Al llegar a la sala de espera el pequeño cobarde que todos llevamos dentro le hizo pensárselo bien: te tomarán por loco, le dijo el ángel. Si no lo haces te tomarán por tonto, le dijo el diablo. Tres horas después seguía en la sala, sentado frente a esa maldita planta de hojas de plástico. La misma espontaneidad que mi vida, pensó. Y entonces cogió el spray. Ante la mirada atónita del resto de personas que alrededor tenía se subió a los sofás y con saña escribió en la pared con color rojo sangre:
La realidad es una mierda. Invéntate una que sea buena.
Satisfecho por su obra cogió las tijeras, y a punta de las mismas obligó a todos los presentes a observarle, si no lo estaban haciendo ya, mientras se rapaba la cabeza estilo coronel Kurtz.
¿Podría haberse evitado? Podría.
Las explosiones sólo se producen por un exceso de contención; si se libera la presión a su debido tiempo se evita lo evitable. Pero ahora ya era demasiado tarde.Siempre se había preguntado qué le habría deparado la vida al pobre tarado de la esquina para acabar hablando solo con 4 gatos en la espalda y un carrito del Eroski. Ahora ya lo sabía.
Excesos. De presión.
FOTO: Erice. Sicilia. Agosto 08
No hay comentarios:
Publicar un comentario