jueves, 21 de octubre de 2010

LOS JAGER



A mi hermana siempre le surge, a eso de las nueve de la noche, la imperiosa necesidad de quemar a mi gato con el soplete de papá. La pobre bestia, que ya conoce la costumbre, escapa al atardecer por el tejado de nuestra casa. No reaparece hasta bien entrada la noche. Vuelve a la misma hora en que llega papá: ambos sigilosos y con pisada gatuna.
Desde mi cuarto oigo el abrir de la nevera. En las tinieblas de la cocina imagino el rostro de papá iluminado por la luz del frigorífico apurar una de sus botellas. Llega oliendo a gasolina aunque trabaja en la sierra, y ya nunca sube a dormir a la habitación que mamá y él compartían. Ella hace tiempo que desapareció. Imagino que por eso ha dejado de limpiar los azulejos de la cocina. Desde ellos, son las caras de los abuelos las que nos observan mientras desayunamos. Arroz con gato para mi hermana, té con magdalenas para mí. Clavos y chinchetas para papá.
Siempre me acuerdo de los días en que mamá nos subía a la habitación de los juegos y pasábamos las tardes entre tentetiesos y cajas de cartón. Yo jugaba a meter la cabeza dentro mientras mi hermana jugaba a aporrearla con las piernas de su muñeca favorita. La Nancy Prêt-à-porter.
Mamá reía.

Mamá un día dejó de reír y se escapó de casa, rompiendo los cristales de la ventana de su cuarto.
Desde entonces, siempre que nos apetece recordar aquellos días, hacemos merienda-cena en el jardín. Papá, vestido con un camisón, nos lee pasajes de El Quijote en los que se habla de la bella Dulcinea. Y nos abrazamos y reímos. Y comemos filetes empanados y lloramos. Todos juntos, debajo del almendro.

7 comentarios:

  1. no hay musa mayor que usted...por si lo había olvidado....

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  2. Se me olvida a menudo... así que me gusta que me lo recuerdes.
    ;P

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  3. una gran musa, me encanta la poesía con la que escribes.

    Besos desde valladolor.

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  4. :)
    Muchas gracias vallisoletano/a.
    Besos

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  5. Bueno, muy bueno...buenisimo.Creas adicción...y mola.

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  6. Pero... ¿adicción=bueno??
    Jejeje.

    :)
    Gracias

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  7. Muy bonito, tienes estilo.

    Me vas a perdonar, pero las caras de los abuelos observando desde los azulejos de la cocina me han recordado a las caras de Belmez.

    La última frase me ha gustado mucho.

    Saludos.

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