martes, 23 de agosto de 2011
CUESTIÓN DE NOMENCLATURA
Por las noches, recién acostada la cabeza sobe la almohada, comienzan las voces en el piso de abajo.
Al principio atribuyo los susurros al viento, al crujir del piso, de la madera, pero luego la lógica ilógica me hace pensar en otro tipo de orígenes más del más allá y no tanto del más acá y tiro de las sábanas un poco más, me resguardo un poco más, con esa sensación del que se aferra a la manilla de plastico de la ventanilla del coche al presentir un accidente, y vuelvo a oír las voces abajo y decido destaparme e ir a ver qué sucede.
Según oigo bajo mi pie el crujir del primer escalón que revela mi posición y mis intenciones ya comienza el arrepentimiento, pero en esa posición ya no hay marcha atrás posible, y recorro el camino hasta abajo y llego al baño, origen de todos los sonidos y de todas mis preocupaciones nocturnas y enciendo la luz y miro al suelo y hallo la respuesta: es el bote "psicofónico". Se ha estropeado.
FOTO: Aranjuez, 2011
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Que bonito e intrigante. ¿eres miedosa? yo si y mucho.
ResponderEliminarUn beso
Que texto mas chulo, enhorabuena! Lo de el bote psicofonico es un tema que Iker Jimenez estaría encantado de investigar...Jejeje
ResponderEliminarGracias Guadalupe! Soy masoca, porque soy miedosa, pero me gusta pasar miedo!!! jj
ResponderEliminarUn beso.
Carlos: Iker le haría un programa doble hasta al crujir de las escaleras!! jaja
Muá
NO tengo ni idea de qué e sun bote psicofónico pero me encantan tus relatos... como hago para suscribirme?? desde hace tiempo te sigo la pista, pero no me llegan tus publicaciones... un saludo!
ResponderEliminarMuchas gracias treintañera.
ResponderEliminarPues a mí tampoco se me da muy bien esto, pero creo que si bajas hasta el final del blog, en seguidores, le das a participar en este sitio con tu cuenta y arreglado.
Otro saludo!!!