lunes, 9 de marzo de 2009

El currículum como género de ficción literaria

Buena presencia física.
Don de gentes.
Licenciado en cinco años con sobresaliente en la tesina.
Persona responsable. Capacidad de compromiso con la empresa.
Nivel de inglés escrito: excelente. Hablado: nivel conversación.
Amplia disponibilidad horaria. Coche propio.
Extensa experiencia laboral en el sector en un puesto de responsabilidad.

Probablemente la gente miente menos en el meetic o rellenando un cuestionario ginecológico acerca de sus hábitos sexuales que al redactar su currículum vitae.
Si alguna vez alguien ha intentado no hacerlo y contar lo estrictamente real, sin exagerar ningún conocimiento ni alargar ninguna experiencia laboral, sus amigos, familiares y allegados le han disuadido.
“Todo el mundo lo hace” “Si no mientes, tu CV resultará mísero comparado con los demás”

En el mundo de la gominola, que es donde yo vivo habitualmente, le cogerían inmediatamente como gerente de la empresa.
Por honesto.

Es algo generalizado y aceptado el hecho de que mentimos. Pero, ¿por qué lo hacemos?
¿Mentimos para sentirnos socialmente aceptados? (leo todas las Rockdelux, me parecen interesantísimas)
¿Para conservar a un amigo? (adoro los textos que escribes)
¿Para evitar una disputa familiar? (qué bien que estés embarazada, me alegro por ti)
¿O mentimos cuando, ante algo realizado, nos hemos auto-juzgado y condenado por miserables?

Hay un, digamos saber popular, que dice que hay mentiras “buenas” que son las que no hacen daño, y mentiras “malas” que son las que duelen.
Tengo la estúpida teoría de que el mundo sería un lugar mejor si todos dijésemos la verdad. Porque si todos supiéramos lo que hay, si conociésemos la Realidad, cruda y tal cual es, seríamos libres para decidir.
Decidid quedarnos con ella,
decidir cambiarla
o decidir seguir soportándola mientras nos inventamos una que nos guste más.

De pequeña yo era muy fanática de los acertijos. Mi favorito era uno que consistía en llegar a una isla cuya población estaba formada por dos tipos de personas: caballeros y escuderos. Los caballeros SIEMPRE decían la verdad; los escuderos en cambio siempre mentían. Su mentira consistía en decir lo opuesto a la verdad. Si la respuesta correcta era blanco, ellos decían negro; si era derecha, contestaban izquierda.El objetivo era salir de la isla, llegar al puerto.
Ibas por un camino y llegabas a una encrucijada: dos caminos se presentaban ante ti. No había señales. ¿Y ahora? ¿Derecha o izquierda? En el centro había una persona. Por su aspecto exterior no podías averiguar si la persona que tenías en frente era un caballero o un escudero.Pero para el juego no importaba. Debías hallar la pregunta que te permitiese llegar a tu destino, independientemente de que la persona que te contestase mintiera o dijese la verdad.
Con sólo una pregunta podías seguir tu camino; daba igual lo que encontraras, sólo importaba tu habilidad para encontrar la pregunta adecuada.

Imaginemos que pudiéramos jugar a esto en la vida real. ¿Existe esa pregunta? ¿O por el contrario, el que lleguemos en la vida donde queremos llegar depende de la gente con la que nos cruzamos? ¿Somos todos escuderos? ¿Ya no quedan caballeros?

Quizá, la moraleja de hoy, sea que no hay que fiarse de nadie, parezcan escuderos o caballeros, y que, por si acaso no se nos ocurre la pregunta oportuna en el momento preciso, nunca está de más llevar una brújula y un mapa.
Y saber utilizarlos.

2 comentarios:

  1. yo sigo pensando que a los escuderos se los reconoce por los cocos, obviamente traidos por golondrina europea...

    el rollo del acertijo no era como ¿por donde no debo ir? es decir negar lo que se pregunta para que al mentir te digan la verdad o como va...ainch...

    por cierto y en secretiglio...me acaba de decir mery que mañana a las 8 N.V. dará un recital en filosofía...pero shhhhhhhhhhhhhhhhhh

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  2. concepto guay que me ha enseñado mi colega el biólogo...y apunta que sirve para teoría de antropología de personajes
    hembra ovigera: significa literalmete la hembra que porta los huevos

    dime que no da juego...

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